
Tuve la oportunidad de escuchar una entrevista realizada a un consultor de una empresa local, quien afirmó con seguridad que los indicadores de desempeño eran la clave para el éxito empresarial. Según su perspectiva, cualquier empresa que incorpore estos indicadores en su funcionamiento, siempre y cuando estén adecuadamente definidos, experimentaría resultados de excelencia.
Si bien comparto su opinión acerca de la importancia de los indicadores de desempeño en las empresas, y de que estas deberían de preocuparse en diseñarlos cuidadosamente, considero que existen diversas causas que están detrás de un desempeño organizacional exitoso.
Los indicadores de desempeño no constituyen la solución en sí misma para alcanzar el éxito, de la misma manera que una brújula no es el único factor que impulsa las travesías logradas de un viajero. Es su fortaleza mental para no rendirse, sus conocimientos de la geografía, su inteligencia y los recursos a su disposición los que hacen posibles sus aventuras.
Los indicadores de desempeño orientan a cada miembro de una organización hacia la búsqueda de la excelencia, ya que delinean exactamente hacia donde ir y cuáles son los objetivos a alcanzar para hacer realidad la estrategia corporativa. Sin embargo, la presencia de otros factores decisivos, como la falta de compromiso de los líderes para hacer un seguimiento a estos indicadores y esforzarse en lograr cambios verdaderos en los resultados de las métricas, a través de acciones como por ejemplo la retroalimentación a sus equipos, puede disminuir considerablemente su efectividad.
La intención de este artículo no radica en desalentar a las organizaciones a no apostar por el diseño de indicadores de desempeño, sino en crear una conciencia sólida de que, si bien estos indicadores son importantes, no constituyen por sí solos la solución definitiva ni la fórmula secreta para alcanzar el éxito empresarial. Es fundamental trabajar de la mano otros factores igual de importantes como un liderazgo sólido, una cultura organizacional y una comunicación interna efectiva.
Cuando todos estos elementos están en sintonía, los objetivos estratégicos definidos en un planeamiento estratégico se convierten en una realidad empresarial.
En GODIR, no solo apoyamos a nuestros clientes en el diseño de indicadores específicos para cada posición laboral, sino que también, a través de un diagnóstico de situación actual y planeamiento estratégico, les ofrecemos recomendaciones sobre los ajustes que deben llevar a cabo en otros aspectos clave y cómo realizarlos de manera efectiva. De esta manera, los indicadores adquieren una relevancia significativa y coherente dentro de la estructura organizacional.